Final Fantasy IX: el clásico que nunca envejece.
De vez en cuando me gusta volver a disfrutar de juegos clásicos, de los títulos que disfruté en mi infancia en mi primera PlayStation cuando era un niño, y le ha tocado a Final Fantasy IX. Creo que no queda nada nuevo que decir sobre el juego; entra en muchos debates cíclicos sobre el mejor juego de la historia o el mejor Final Fantasy. Para mí, sin duda, tras rejugarlo por enésima vez, esta vez en la Steam Deck, sigue siendo uno de los grandes, si no el mejor.

Historia
La historia nos lleva a controlar a Yitán, uno de los miembros de una banda de ladrones llamada Tantalus. El objetivo inicial del grupo es interpretar la obra teatral “Quiero ser tu Canario” en el Castillo de Alexandria y aprovechar la situación para secuestrar a la princesa Garnet. La sorpresa llega cuando la propia princesa trata de huir del castillo y finalmente pide a los miembros de la banda que la rapten y huir en el barco teatro Prima Vista.
A partir de aquí nos veremos envueltos en un conflicto entre las tres naciones del continente de la niebla; Alexandria, Lindblum y Burmecia. A cada nuevo paso iremos descubriendo detalles e información que revelan un plan tras estos acontecimientos. Viajaremos por toda Gaya intentando frenar la situación y a quienes están detrás de ella.
Sin contar más para no entrar en spoilers, el juego trata temas como la muerte, el sentido de la vida o el deber. Los personajes tienen arcos complejos; cada uno tiene su motivación para emprender el viaje; para algunos es un tema de compromiso, mientras que para otros se trata de descubrir quiénes son en realidad.
La aventura está repleta de momentos memorables, tanto tristes como épicos. La persecución en barco volador al abandonar la aldea Dali, la batalla en Burmecia al final de la primera parte, el inicio de la segunda con el asalto a Cleyra o la misión que nos encomiendan en Oeilvert son algunos ejemplos, aunque se podrían enumerar unos cuantos más.

Personajes
El elenco de personajes es muy variado y tenemos desde personalidades cerradas y centradas en el deber como Steiner o Freija, otros más desenfadados como Yitán o Quina y algunos que buscan estar a la altura de lo que se espera de ellos como Garnet. Todos tienen una personalidad que los diferencia del resto y se complementan a la perfección como grupo.
En cuanto a sus habilidades, también nos encontramos con diferentes perfiles: tenemos un ladrón, dos magas blancas e invocadoras, un caballero, una maga roja, un monje, una maga azul y un mago negro. En gran parte de la aventura, el propio juego nos hará jugar con un grupo definido, pero a partir de cierta parte podremos elegir el equipo que más nos convenga o nos guste. Lo ideal es contar siempre con una de las magas blancas; Eiko es más poderosa con las magias de curación por contar con la habilidad Lazaro+, pero Garnet dispone de más invocaciones, Yitán es inamovible, por lo que contaremos con un ladrón; Vivi como mago negro, es vital contra ciertos enemigos y el cuarto miembro es a gusto del jugador; yo siempre suelo contar con Freija por sus habilidades de apoyo, aunque lo más equilibrado seguramente sería Steiner por su gran daño físico.

Combate y dificultad
El combate es similar al de cualquier JRPG con combate por turnos, con la particularidad de que, mientras seleccionamos nuestra siguiente acción, el turno del enemigo sigue avanzando, por lo que si nos demoramos eligiendo, iremos recibiendo ataques por el sistema ATB (Active Time Battle) que utiliza Final Fantasy IX.
En general, el juego es sencillo, a excepción de algún jefe que nos hará revisar nuestro equipo o tomarnos un respiro en la aventura para subir algunos niveles con los combates aleatorios.
Si buscas un desafío tienes el combate contra Ozma, que es el enemigo más poderoso del juego, y para derrotarlo hay que primero finalizar una misión secundaria con el chocobo y es recomendable completar la misión de los monstruos bondadosos.
Contenido secundario
Tras mencionar a Ozma, hemos de comentar que el juego viene con una buena cantidad de contenido secundario que le da más horas al jugador. Solo para poder llegar al lugar donde tiene el combate, hemos de completar todas las búsquedas de chocografías con Choco para poder llegar al Jardín Flotante de los Chocobos y, para restar algo de dificultad a la lucha, es muy recomendable encontrar a todos los monstruos bondadosos, lo que hará que Ozma sea algo más débil.
Más allá de ese combate, tenemos el juego de cartas, que no es tan popular como el Tetra Master de Final Fantasy VIII, pero sirve para desconectar y tomarse un respiro durante la aventura; el concurso del Ragtime, la misión de reparar la Mogured, ayudar a Stilzkin en su viaje alrededor del mundo… En definitiva, por contenido no será; el título está cargado de cosas que hacer y algunas recompensas son realmente poderosas.

Conclusión
Para terminar, Final Fantasy IX, como decíamos al inicio, es de esos juegos de los que ya se ha hablado todo y queda poco nuevo por decir. Es de esos títulos que se quedan en el recuerdo de quien los juega; es un viaje lleno de altibajos emocionales. Se viven momentos alegres y tristes, pero también épicos y emocionantes. Es difícil decir cosas negativas de un juego que ha pasado a la historia del medio como uno de los grandes, uno de los que, por muchos años que pasen y no haya nada nuevo que decir, seguirá siendo comentado y, aunque Square Enix no nos dé ese remake que tan feliz haría a muchos, la realidad es que no lo necesita. Final Fantasy IX es una obra maestra atemporal que perdurará por siempre.