Eagle Knight Paradox destaca por su acción y apartado visual, pero su historia se queda a medias.
Eagle Knight Paradox tiene en sus combates y su pixel art dos de sus grandes virtudes, pero la historia de Ian nos ha dejado con la sensación de que falta una pieza importante.
Los pasados días he estado jugando a ratos a Eagle Knight Paradox, el nuevo juego de acción en 2D de los mexicanos de Playstorm Studios. En un inicio iba a ser solo una toma de contacto para probar el título, pero finalmente me ha enganchado y he terminado completándolo, y creo que merece ser comentado con algo más de detalle.
El juego nos pone en la piel de Ian, un chico muy joven que forma parte de un escuadrón y que sueña con ser piloto de Eagle Knight. Ian tiene un origen humilde y le falta una pierna al inicio de la aventura, con lo que fuera de su mecha lleva muletas y tiene dificultades para moverse. Esto contrasta con cuando el protagonista se monta en su unidad de combate, aunque lo comentaremos más adelante. La historia desemboca en dos posibles finales según una decisión que tomemos ya en la parte final del juego.

A lo largo de los niveles nos encontraremos con antiguos aliados y amigos de Ian que ahora parecen haber cambiado de bando. En las conversaciones con ellos, parecen saber algo que nosotros desconocemos y que les ha llevado a rebelarse y tomar un camino distinto hasta el punto de combatir a muerte contra nosotros.
No sé si me he perdido algún diálogo, pero me he sentido algo perdido con esto. La historia parece incompleta, como si una segunda parte estuviera por llegar o me hubiera saltado algo sin darme cuenta.
Fuera de los niveles de combate, podemos ir con nuestro protagonista a Comala, una zona en la que podremos explorar sus calles, interactuar con algunos NPCs, comprar objetos e incluso completar algunas misiones secundarias. Aquí experimentamos un rechazo generalizado hacia Ian que también necesitaría algo más de contexto.
El desplazamiento por las distintas zonas de la ciudad se hace a través de una especie de tren que hace de transición, pero que a veces se hace algo larga la animación. Aunque nada importante.
También podemos explorar la nave e interactuar con algunos miembros de la tripulación; a algunos podremos ayudarlos con algún objeto, otros nos permitirán viajar a la ciudad o las misiones y hay otro que nos deja instalar mejoras que encontramos para el mecha.

En los niveles de combate, Ian, montado en su mecha, tiene a su disposición ataques cuerpo a cuerpo, a distancia con distintos tipos de munición y distintas formas de moverse con saltos y desplazamientos laterales que permiten tanto avanzar por el escenario como esquivar los ataques de los enemigos.
Cada nivel tiene sus peculiaridades y suelen terminar con un enfrentamiento contra un jefe final. Para mí, aquí se encuentra uno de los puntos potentes del juego. Los jefes son variados y, conforme avanzas y te acostumbras a los sistemas del juego, se hace más satisfactorio pelear contra ellos. Hay uno en particular que me ha encantado, en el que el combate se produce mientras nos desplazamos hacia adelante.
El camino hacia los jefes en muchos casos se puede hacer rápido, aunque ha habido un nivel en el que debemos movernos en vertical que sí se me ha hecho algo más tedioso. En los niveles también encontramos unos coleccionables ocultos que premian a los jugadores que exploren todos los rincones.
En el aspecto artístico, el juego brilla con luz propia. El pixel art es realmente bonito y las animaciones también juegan un papel a la hora de crear una experiencia visual que luce espectacular. Además, en ocasiones el título nos premia con algunas escenas muy vistosas con estilo similar al de un cómic que hacen avanzar la trama.
El rendimiento, teniendo en cuenta que lo he jugado en Steam Deck, ha sido correcto. No he notado apenas problemas ni de tirones, bajones de fotogramas ni nada parecido.
En general, el juego está bien, sobre todo en el aspecto visual y jugable; se siente algo incompleto y parece una demo o la introducción a algo más grande en cuanto a la historia, pero sigue siendo una aventura divertida y que merece la pena si te gustan los juegos de acción de este estilo.
El juego está disponible en Steam a un precio de 10,25 €
El juego nos pone en la piel de Ian, un chico muy joven que forma parte de un escuadrón y que sueña con ser piloto de Eagle Knight. Ian tiene un origen humilde y le falta una pierna al inicio de la aventura, con lo que fuera de su mecha lleva muletas y tiene dificultades para moverse. Esto contrasta con cuando el protagonista se monta en su unidad de combate, aunque lo comentaremos más adelante. La historia desemboca en dos posibles finales según una decisión que tomemos ya en la parte final del juego.

A lo largo de los niveles nos encontraremos con antiguos aliados y amigos de Ian que ahora parecen haber cambiado de bando. En las conversaciones con ellos, parecen saber algo que nosotros desconocemos y que les ha llevado a rebelarse y tomar un camino distinto hasta el punto de combatir a muerte contra nosotros.
No sé si me he perdido algún diálogo, pero me he sentido algo perdido con esto. La historia parece incompleta, como si una segunda parte estuviera por llegar o me hubiera saltado algo sin darme cuenta.
Fuera de los niveles de combate, podemos ir con nuestro protagonista a Comala, una zona en la que podremos explorar sus calles, interactuar con algunos NPCs, comprar objetos e incluso completar algunas misiones secundarias. Aquí experimentamos un rechazo generalizado hacia Ian que también necesitaría algo más de contexto.
El desplazamiento por las distintas zonas de la ciudad se hace a través de una especie de tren que hace de transición, pero que a veces se hace algo larga la animación. Aunque nada importante.
También podemos explorar la nave e interactuar con algunos miembros de la tripulación; a algunos podremos ayudarlos con algún objeto, otros nos permitirán viajar a la ciudad o las misiones y hay otro que nos deja instalar mejoras que encontramos para el mecha.

En los niveles de combate, Ian, montado en su mecha, tiene a su disposición ataques cuerpo a cuerpo, a distancia con distintos tipos de munición y distintas formas de moverse con saltos y desplazamientos laterales que permiten tanto avanzar por el escenario como esquivar los ataques de los enemigos.
Cada nivel tiene sus peculiaridades y suelen terminar con un enfrentamiento contra un jefe final. Para mí, aquí se encuentra uno de los puntos potentes del juego. Los jefes son variados y, conforme avanzas y te acostumbras a los sistemas del juego, se hace más satisfactorio pelear contra ellos. Hay uno en particular que me ha encantado, en el que el combate se produce mientras nos desplazamos hacia adelante.
El camino hacia los jefes en muchos casos se puede hacer rápido, aunque ha habido un nivel en el que debemos movernos en vertical que sí se me ha hecho algo más tedioso. En los niveles también encontramos unos coleccionables ocultos que premian a los jugadores que exploren todos los rincones.
En el aspecto artístico, el juego brilla con luz propia. El pixel art es realmente bonito y las animaciones también juegan un papel a la hora de crear una experiencia visual que luce espectacular. Además, en ocasiones el título nos premia con algunas escenas muy vistosas con estilo similar al de un cómic que hacen avanzar la trama.
El rendimiento, teniendo en cuenta que lo he jugado en Steam Deck, ha sido correcto. No he notado apenas problemas ni de tirones, bajones de fotogramas ni nada parecido.
En general, el juego está bien, sobre todo en el aspecto visual y jugable; se siente algo incompleto y parece una demo o la introducción a algo más grande en cuanto a la historia, pero sigue siendo una aventura divertida y que merece la pena si te gustan los juegos de acción de este estilo.
El juego está disponible en Steam a un precio de 10,25 €